¡Cuán
falta de amor propio y de ser real! pues miro a mi alrededor y sólo veo
plástico obsoleto sobrevolando la ciudad. Ensuciando el aire puro que tan
difícil es de encontrar y yo inhalando rabia innecesaria que poco a poco voy
incomprendiendo... pues ya debería dejar de buscar. Parece que mi obsesión por
mantener viva la esperanza es lo que me está matando. En lugar de no gastar y
seguir ahorrando para poder algún día irme lejos. Donde nadie pueda llegar,
donde no sienta a cada momento que me estoy ahogando y no haya necesidad de soñar.
Respiro a
flote entre suspiros de desilusiones y vuelvo a sumergirme. Repletos de agua
vuelven a estar mis pulmones y no quiero rendirme, pero ¿qué busco?... mis ya
turbados sentidos me traicionan y no pueden,y por tanto no puedo, dirigirme.
No hay nada tan bonito como lo puro, eso está claro. La esencia del acto para uno mismo sin buscar aceptación ni nada más que sobrepase el mismo hecho.
Desde
hace tiempo que vivo así y he creído que no necesitar aprobación es la real
naturaleza de nosotros mismos. Aún creyéndome equivocado por la evidencia a mi
alrededor, sigo a base de pequeños sorbos de realidad que encuentro en alguien
(aún durando poco) o algo que yo mismo puedo fabricar para no caer capturado en
el filtro de lo banal.