Tengo que contarlo. Es necesario que quede plasmado de alguna forma lo que ha pasado por mi mente.
Solo quiero expresarme, colorear de sentimiento estas páginas como me hicieron notar, dentro de mi, esas nubes que acabaron por colisionar y crear polvo delante de unas montañas que estaban lejos pero que a veces estaban más cerca.
También noté, durante una comida, un silencio pacificador de tacto suave y calmado. Una humedad en mis labios que no ha durado tanto como para evitar petrificarlos y alguien en el espejo que a veces me calmaba y otras incitaba mi parte irascible hasta que lloviese entre estas paredes.
Un día, también, la comodidad me invitó a entrar y me sentó en su sofá. Después disfrutamos de un momento prohibido hasta que empequeñecimos de tamaño e importancia al oír legar los astros. Con todo ello forzamos un descenso de la temperatura hasta liberar mis anhelos y quedarme vacío, tan vacío que no estaba triste. Ciertamente tampoco estaba feliz pero esa escasez de sentimientos haría aflorar lo más profundo que alguna vez encontré en mi interior. Toda esa antítesis de sensaciones tendría un fin pero en ese instante de paz, no podía lamentar que esa amada brisa se fuera a escapar cuando me encerrara otra vez dejándome a larga distancia de mi mismo. Volvería a enfrentarme a un espejo que es mío pero no me pertenece, que me miro pero no me veo.
Otra noche me encontré una vez más al recuerdo. Estaba rebelde pero elegante, sano pero no sobrio y loco pero solo de amor. Entonces no entendí muy bien lo que me dijo pero me hizo pensar. Me dijo: "Párate frente al mismo espejo y piensa que una vez te costó enamorar sobre gotelé y esperar en el banquillo. Que hace tiempo tus nudillos se desgastaban todas las noches con el fin de hacer retrasar los hechos. Y ahora, después de todo el tiempo y todos los cielos negros de los que te has alimentado, no ha servido para nada. Solo para encontrarte contigo mismo, en un pasado, con la mente fría y el corazón anestesiado".
Desapareció. Pero dejó dentro de mi una idea. No sé cuántas veces habré pedido préstamos a la esperanza sin darle importancia a los intereses que casi acaban conmigo. De momento he visto bastante así que ya es hora de dejar pasar el aire puro y la luz y olvidarme de lo que pude ser para serlo.
Me he preguntado si te lo preguntabas pero tu ausencia acompañada del tiempo me han respondido.
miércoles, 22 de enero de 2014
domingo, 19 de enero de 2014
No era una tarde normal.
Esa tarde parecía ser normal y sin embargo especial.
Esa tarde el timbre sonó como si se tratasen de grandes campanas dando lugar a un gran acontecimiento.
La carrera de la puerta hasta abrirse poco a poco mientras ella asomaba tímidamente la cabeza, chirrió comunicando a los dos un sentimiento de inestabilidad.
Él entró vacilando. Por su cabeza pasaban los pensamientos más positivos posibles que se estrellaban como intentos fallidos de entrar en lógica y sentirse como si esa tarde era normal, pero no lo era.
Ella empalideció hasta quedar más blanca de lo que ya era y notó que él, como siempre, se percató del hecho anormal de todo ese contexto.
No, no podía ser una tarde normal. Los dos sabían cual era la razón de tanta incomodidad. Los dos descubrieron el hedor frío y seco de la llegada destructora de la depresión y la tristeza.
Entonces él, con orgullo más vivo que alma, le miró a los arcos reconocibles e imperfectamente perfectos de sus armoniosos ojos y decidió poner fin a ese silencio sepulcral que les llevó al más desolado desierto. Se dispuso a hablar con tono triste y bajo pero seguro:
"...me voy a ir, no he venido para explicarte nada puesto que tú y yo sabemos lo que pasa en realidad. No tengo que explicarte que en esta cama te he besado hasta las sombras, no tengo que decirte que sé lo que sientes cuando pasas cerca de mi o cuando se rozan nuestras pieles, porque ya lo sabes. No tengo que hacerte saber que he aprendido y me doy cuenta de lo poco importante que puede llegar a ser lo que yo creía. Creía que iba a seguir sonriendo mientras duermes a mi lado y que no iba a tener que echar de menos tu risa, tus gestos... aún no sé por qué nos hicimos daño y no imagino una vida ahora mismo sin ti, pero eso lo pienso ahora y son solo eso, palabras, al parecer. Yo las valoraba, y te creí por encima de las posibilidades, pero no debí confiar tanto en las palabras, pues son solo eso. Haz como yo y camina, pero cuando notes impregnado en el viento mi aroma, no alces la mirada buscando instintivamente un recuerdo lejano e inalcanzable. No seas tan egoísta de cantar nuestras canciones por estas calles y hacerme caer en un mundo irreal perdiendo la noción del tiempo. Si te vas, que sea porque es lo que quieres. Si te vas, no vuelvas"
Sus palabras se fueron deteriorando a menudo que avanzaban trabadas por un río de lágrimas incontrolables. Ella quedó clavada mirándole fijamente mientras también lloraba.
Entonces, el silencio habló por si solo. Ella rompió con ese abismo y se lanzó a los brazos de él.
Él tras un segundo de duda, compartió su abrazo sabiendo que no se trataba de la anhelada reconstrucción de su amor, si no de la última vez que sentía su cuerpo pegado a él mientras se hallaba perdido entre el olor de su pelo que quedaba pegado a su cara.
Se despegaron. Se despegaron para siempre y él se fue sin respuesta alguna cerrando una puerta. Y desde el momento en que la cerró y bajó la escalera hasta salir de la casa de su único amor, pensó lo que acaba de terminar. Lo que él y ella acaban de sellar.
Cerró la puerta dejando tras ella mucho más que una chica. Dejó tras la puerta una historia, que como toda, tiene un final. Pero esta vez era diferente. Esa historia para él fue la típica que hace pensar, que te enseña, que te hace darte cuenta de como eres y como son en realidad. Él solo podía pensar, antes de dar el último paso y salir de esa hecatombe, que se iba a ahogar asesinado por su propia agonía y que estaba cada segundo más lejos de lo que él conocía como su única medicina.
Fue entonces cuando dio ese paso y salió a la calle. No era el típico día que acompañaba la tristeza del asunto. Es más hacía tiempo que el sol no dejaba verse tras las nubes. Él dejó secar sus mejillas aclimatando su corazón, y después de emanar el suspiro más profundo comenzó a andar sin distinguir el camino por donde se encontraba, pues había perdido la motivación y se mostraba dudoso de si aún había una uña de esperanza dentro de él.
Esa tarde no era normal. Pero lo podía haber sido.
Él pudo llegar y besarle como la besaba por las mañanas al despertarse o después de comer, echándose de menos cuando se separaban para hacer sus responsabilidades. Esa tarde, que no era normal, no se separaban para verse en horas.
Él pudo aguantar todo. Pero lo que no iba a aguantar era olvidar algo que ya quería antes de conocer.
Era demasiado que esa tarde él tuviese que reiniciar una vez más su vida por haberse distanciado de lo que ya amó en sueños antes de tenerlo, de lo que quiso todos los días cuando se veía reflejado feliz en la cara de ella y de lo único que desgarrará su voz pintando las cuatro paredes de un color mustio.
Pudo ser una tarde normal, pero ella no tuvo que andar escaleras abajo dejando atrás su alma caducada. Ella solo tuvo que quedarse tras la puerta y llorar mientras escuchaba como los pasos de él se alejaban creyendo que eso es lo que tuvo que ocurrir.
Pero pudiendo ser hoy una tarde normal. ¿Por qué lloran?
Esa tarde el timbre sonó como si se tratasen de grandes campanas dando lugar a un gran acontecimiento.
La carrera de la puerta hasta abrirse poco a poco mientras ella asomaba tímidamente la cabeza, chirrió comunicando a los dos un sentimiento de inestabilidad.
Él entró vacilando. Por su cabeza pasaban los pensamientos más positivos posibles que se estrellaban como intentos fallidos de entrar en lógica y sentirse como si esa tarde era normal, pero no lo era.
Ella empalideció hasta quedar más blanca de lo que ya era y notó que él, como siempre, se percató del hecho anormal de todo ese contexto.
No, no podía ser una tarde normal. Los dos sabían cual era la razón de tanta incomodidad. Los dos descubrieron el hedor frío y seco de la llegada destructora de la depresión y la tristeza.
Entonces él, con orgullo más vivo que alma, le miró a los arcos reconocibles e imperfectamente perfectos de sus armoniosos ojos y decidió poner fin a ese silencio sepulcral que les llevó al más desolado desierto. Se dispuso a hablar con tono triste y bajo pero seguro:
"...me voy a ir, no he venido para explicarte nada puesto que tú y yo sabemos lo que pasa en realidad. No tengo que explicarte que en esta cama te he besado hasta las sombras, no tengo que decirte que sé lo que sientes cuando pasas cerca de mi o cuando se rozan nuestras pieles, porque ya lo sabes. No tengo que hacerte saber que he aprendido y me doy cuenta de lo poco importante que puede llegar a ser lo que yo creía. Creía que iba a seguir sonriendo mientras duermes a mi lado y que no iba a tener que echar de menos tu risa, tus gestos... aún no sé por qué nos hicimos daño y no imagino una vida ahora mismo sin ti, pero eso lo pienso ahora y son solo eso, palabras, al parecer. Yo las valoraba, y te creí por encima de las posibilidades, pero no debí confiar tanto en las palabras, pues son solo eso. Haz como yo y camina, pero cuando notes impregnado en el viento mi aroma, no alces la mirada buscando instintivamente un recuerdo lejano e inalcanzable. No seas tan egoísta de cantar nuestras canciones por estas calles y hacerme caer en un mundo irreal perdiendo la noción del tiempo. Si te vas, que sea porque es lo que quieres. Si te vas, no vuelvas"
Sus palabras se fueron deteriorando a menudo que avanzaban trabadas por un río de lágrimas incontrolables. Ella quedó clavada mirándole fijamente mientras también lloraba.
Entonces, el silencio habló por si solo. Ella rompió con ese abismo y se lanzó a los brazos de él.
Él tras un segundo de duda, compartió su abrazo sabiendo que no se trataba de la anhelada reconstrucción de su amor, si no de la última vez que sentía su cuerpo pegado a él mientras se hallaba perdido entre el olor de su pelo que quedaba pegado a su cara.
Se despegaron. Se despegaron para siempre y él se fue sin respuesta alguna cerrando una puerta. Y desde el momento en que la cerró y bajó la escalera hasta salir de la casa de su único amor, pensó lo que acaba de terminar. Lo que él y ella acaban de sellar.
Cerró la puerta dejando tras ella mucho más que una chica. Dejó tras la puerta una historia, que como toda, tiene un final. Pero esta vez era diferente. Esa historia para él fue la típica que hace pensar, que te enseña, que te hace darte cuenta de como eres y como son en realidad. Él solo podía pensar, antes de dar el último paso y salir de esa hecatombe, que se iba a ahogar asesinado por su propia agonía y que estaba cada segundo más lejos de lo que él conocía como su única medicina.
Fue entonces cuando dio ese paso y salió a la calle. No era el típico día que acompañaba la tristeza del asunto. Es más hacía tiempo que el sol no dejaba verse tras las nubes. Él dejó secar sus mejillas aclimatando su corazón, y después de emanar el suspiro más profundo comenzó a andar sin distinguir el camino por donde se encontraba, pues había perdido la motivación y se mostraba dudoso de si aún había una uña de esperanza dentro de él.
Esa tarde no era normal. Pero lo podía haber sido.
Él pudo llegar y besarle como la besaba por las mañanas al despertarse o después de comer, echándose de menos cuando se separaban para hacer sus responsabilidades. Esa tarde, que no era normal, no se separaban para verse en horas.
Él pudo aguantar todo. Pero lo que no iba a aguantar era olvidar algo que ya quería antes de conocer.
Era demasiado que esa tarde él tuviese que reiniciar una vez más su vida por haberse distanciado de lo que ya amó en sueños antes de tenerlo, de lo que quiso todos los días cuando se veía reflejado feliz en la cara de ella y de lo único que desgarrará su voz pintando las cuatro paredes de un color mustio.
Pudo ser una tarde normal, pero ella no tuvo que andar escaleras abajo dejando atrás su alma caducada. Ella solo tuvo que quedarse tras la puerta y llorar mientras escuchaba como los pasos de él se alejaban creyendo que eso es lo que tuvo que ocurrir.
Pero pudiendo ser hoy una tarde normal. ¿Por qué lloran?
jueves, 16 de enero de 2014
Debo mantenerme sereno para no caer en la locura... ya es tarde.
Fuiste las palabras que acabaron con mi tintero. La loca de mi guerra, la heroína de mis aventuras y la única pieza que entra en mi puzzle.
Has sido mi mano derecha, mi psicóloga, mi amiga, el público de mis conciertos, mi admiradora pero sobre todo mi admirada.
Tú, que apareciste como un flash que se indujo en mi mente y desde entonces mis oscuras confusiones se esfumaron con la misma facilidad que te esfumaste tú.
¿Por qué nos hicimos daño? Estoy aún tan lejos de mi lugar y aún me queda tanto por buscar.
Has tenido mis mejores abrazos, mis mejores intenciones. Mi tiempo y mi confianza. Mis sonrisas.
Tuvimos la ropa tirada por el suelo y a veces hasta nos tumbamos en el cielo.
Fuiste mi pasado, eres mi presente y... ¿qué será de ti en el futuro?
...y debo reconocer, que fuiste lo que podrías haber sido.
y debes saber, que huiste de quien de verdad te ha querido.
Has sido mi mano derecha, mi psicóloga, mi amiga, el público de mis conciertos, mi admiradora pero sobre todo mi admirada.
Tú, que apareciste como un flash que se indujo en mi mente y desde entonces mis oscuras confusiones se esfumaron con la misma facilidad que te esfumaste tú.
¿Por qué nos hicimos daño? Estoy aún tan lejos de mi lugar y aún me queda tanto por buscar.
Has tenido mis mejores abrazos, mis mejores intenciones. Mi tiempo y mi confianza. Mis sonrisas.
Tuvimos la ropa tirada por el suelo y a veces hasta nos tumbamos en el cielo.
Fuiste mi pasado, eres mi presente y... ¿qué será de ti en el futuro?
...y debo reconocer, que fuiste lo que podrías haber sido.
y debes saber, que huiste de quien de verdad te ha querido.
viernes, 10 de enero de 2014
Se desvanecen mis palabras hacia ti. Poco a poco.
Es la última vez que le escribo, o eso quiero.
Déjame fuera con este frío si lo deseas. Pero debes saber que alguno de los dos está en el lugar incorrecto.
Puedes intentar hacerte la idea de que no es así... sinceramente no voy a dar más razones para demostrar que tengo razón. Estoy cansado de dar vueltas en círculos con tanto frío golpeando mi cara y congelando mis lágrimas. Haciéndolas eternas en mis mejillas para que ni siquiera tengas una grácil idea de la grave situación.
He comprendido que el amor no es más que otro pilar como cualquiera de los que nos mantienen estables en la vida. No debemos hacer que ese soporte aguante todo nuestro peso, pues nos derrumbaremos como está sucediendo en algún lugar a alguna hora.
También he comprendido, debo decir que tarde, pero he llegado a entender que convertías mis palabras en no más que letras unidas carentes de significado, pues dejaron todo su sentido desaparecido cuando dejaste de querer sentirlas.
Hay gente que merece esto mucho más que tú y desde luego yo no merezco que mi tiempo y mi alma quemen juntos para no poder ser recuperados jamás. Te has perdido tantas veces que intentando mostrarte el camino una y otra vez al final has conseguido perderme.
Me encontraré, es más ya me estoy encontrando.
No nos volveremos a tocar nunca.
No volveremos a sentir esos nervios que notábamos cuando faltaba menos para vernos.
No volveré a sonreír como un imbécil al verte hacerlo a ti. No volveré.
No pertenezco a este lugar y tú sí. Así que no quedará más que marcharme y no mirar atrás.
Debo decir que me costará y que se creará un temor inevitable a la noche en esta cama vacía sin ti.
Tendré miedo de levantarme algún día soleado y no poder meterte prisa para salir y disfrutarlo contigo, juntos.
Pero desde luego he aprendido que en un solo día pueden pasar muchas cosas y si sigo esperando a que eso acontecimientos sucedan a tu lado entonces me habré perdido otros grandes momentos irrecuperables.
¿No vuelves hoy?, no vuelvas mañana.
La gente en esta situación se preocuparían por la duda de si algún día estarán felices y encontrarán el amor. Yo no. Yo sé que lo he encontrado y que ha decidido perderse. Pero eso no significa que ya está todo perdido puesto que sé perfectamente que ninguna causa está perdida si hay un loco que siga intentándolo.
Yo ya no haré locuras por ti. Ni lo intentaré más. Sé lo que quiero y sé a quien quiero. Todo esto es perfecto para valorar otras cosas de la vida que ya notaba perdidas.
"Debo mantenerme sereno para no caer en la locura..." .... "ya es tarde".
Déjame fuera con este frío si lo deseas. Pero debes saber que alguno de los dos está en el lugar incorrecto.
Puedes intentar hacerte la idea de que no es así... sinceramente no voy a dar más razones para demostrar que tengo razón. Estoy cansado de dar vueltas en círculos con tanto frío golpeando mi cara y congelando mis lágrimas. Haciéndolas eternas en mis mejillas para que ni siquiera tengas una grácil idea de la grave situación.
He comprendido que el amor no es más que otro pilar como cualquiera de los que nos mantienen estables en la vida. No debemos hacer que ese soporte aguante todo nuestro peso, pues nos derrumbaremos como está sucediendo en algún lugar a alguna hora.
También he comprendido, debo decir que tarde, pero he llegado a entender que convertías mis palabras en no más que letras unidas carentes de significado, pues dejaron todo su sentido desaparecido cuando dejaste de querer sentirlas.
Hay gente que merece esto mucho más que tú y desde luego yo no merezco que mi tiempo y mi alma quemen juntos para no poder ser recuperados jamás. Te has perdido tantas veces que intentando mostrarte el camino una y otra vez al final has conseguido perderme.
Me encontraré, es más ya me estoy encontrando.
No nos volveremos a tocar nunca.
No volveremos a sentir esos nervios que notábamos cuando faltaba menos para vernos.
No volveré a sonreír como un imbécil al verte hacerlo a ti. No volveré.
No pertenezco a este lugar y tú sí. Así que no quedará más que marcharme y no mirar atrás.
Debo decir que me costará y que se creará un temor inevitable a la noche en esta cama vacía sin ti.
Tendré miedo de levantarme algún día soleado y no poder meterte prisa para salir y disfrutarlo contigo, juntos.
Pero desde luego he aprendido que en un solo día pueden pasar muchas cosas y si sigo esperando a que eso acontecimientos sucedan a tu lado entonces me habré perdido otros grandes momentos irrecuperables.
¿No vuelves hoy?, no vuelvas mañana.
La gente en esta situación se preocuparían por la duda de si algún día estarán felices y encontrarán el amor. Yo no. Yo sé que lo he encontrado y que ha decidido perderse. Pero eso no significa que ya está todo perdido puesto que sé perfectamente que ninguna causa está perdida si hay un loco que siga intentándolo.
Yo ya no haré locuras por ti. Ni lo intentaré más. Sé lo que quiero y sé a quien quiero. Todo esto es perfecto para valorar otras cosas de la vida que ya notaba perdidas.
"Debo mantenerme sereno para no caer en la locura..." .... "ya es tarde".