Imploro a las manecillas auxiliando mi último tiempo. Estando lento en el tempo marcados por falta de aliento. Velando por sus socorros al que estoy obligado a oír.
Sabes que es más que distancia, que el amor es para películas y poesía vana como esta. No importan esos besos que fueron robados que más que sobrar nos faltaron. Que hay siempre algo por encima y que no es lógico subir si no es para quemarse como hace años en algunas sábanas de por ahí.
Me confundí hace tiempo y la vida me consume a base de intereses de lo que ya me ha cobrado. Y aún espero, anestesiado, cruzando otro puente hacia algún mundo en el que seguro ya he estado.
Yo que me estaba encontrando perdiéndome, me perderé ahora por encontrarme contigo. O yo, que me embargo a la deriva revisando cada esquina buscando algún rastro de un pretérito motivado e ilusionado.
martes, 22 de abril de 2014
miércoles, 9 de abril de 2014
Igual no es involución si vuelvo a ser feliz.
Pudriendo envidias dotándolas de sentido, intentando vivir en este lugar no más lejos de mi mismo.
Recuerdo cuando yo era el bueno siendo malo. Cuando todos ellos aprendían, junto a mi, un juego en el que me sentía cómodo. No por ello era el juego correcto pero ¿y si en realidad lo fuera?. Ahora me señalan por asuntos infundamentados que disparan una sonrisa irónica bajo mis ojos, quedando revueltos durante un minuto en el pasado reviviendo entre los vicios alentadores en los que crecí. Sois tan tardíos que me agotáis y no necesito explicaros las intenciones pues no necesito perder tiempo. Hemos vivido lo mismo y en el mismo lugar, así que si tenéis alguna duda no me preguntéis a mi que soy vuestro objetivo por no haberos destrozado con verdades en su momento. Si no lo necesité cuando me rozabais, no lo necesitaré ahora.
Pero estoy cansado y también estoy cada vez más harto. Harto de sentir cerca la cima y nunca llegar a estar tan alto. Ya me dije hace tiempo que me emborracharía de calma pero sin perder la pausa y ahora me siento desilusionado porque para hallar la tranquilidad sólo hace falta un corazón frío, y por eso no me preocupo ya que lo que hace que mis labios sangren estas noches, ha sido haber comprendido que la motivación a veces tiene un precio y aún estoy pobre. Todo esto sólo lo saben mis páginas y estas paredes, las mismas que no comprenden a mi alma indómita. Pero acabarán haciéndolo como todos vosotros.
He tocado el timbre del cielo esta tarde, como muchas, pero es raro que por más que insista, hoy, aún nadie ha contestado. Y parece que esta noche la pasaré aquí, entre muchos de vosotros inconscientes y escrupulosos. Estoy acostumbrado, no os preocupéis.
No quiero ser la sombra de un pretérito, ni quiero sentirme así creyéndolo. Y es que mi cabeza da más vuelcos ahora que mi corazón está inerte, como si tuviese que completar un ciclo y así tirar de mi frío pecho hacia delante sin pensar que mi cordura, o lo que quedó de ella, no está en su mejor momento.
Pero dejadme, quizás sólo esté así hoy porque nadie me ha abierto esa puerta enorme y me estoy perdiendo entre las nubes estando sobrio, anhelando una línea recta y cansado de vomitar mis esperanzas entre tantas curvas que antes no estaban por estos lares.
Hoy me han recordado una anécdota en la que estuve allá arriba, pero no puedo volver a ser el mismo que fui... ¿o sí?
No es involución cuando vuelvo a ser lo que fui en el caso de que el desarrollo haya sido lo incorrecto.
Seré malicioso pero no os enteraréis. Es lo que hay, todos hemos sido malos y si no es así no hemos sido nada.
Después de todo, todos tenemos un punto de vista diferente sobre qué es lo correcto.
Recuerdo cuando yo era el bueno siendo malo. Cuando todos ellos aprendían, junto a mi, un juego en el que me sentía cómodo. No por ello era el juego correcto pero ¿y si en realidad lo fuera?. Ahora me señalan por asuntos infundamentados que disparan una sonrisa irónica bajo mis ojos, quedando revueltos durante un minuto en el pasado reviviendo entre los vicios alentadores en los que crecí. Sois tan tardíos que me agotáis y no necesito explicaros las intenciones pues no necesito perder tiempo. Hemos vivido lo mismo y en el mismo lugar, así que si tenéis alguna duda no me preguntéis a mi que soy vuestro objetivo por no haberos destrozado con verdades en su momento. Si no lo necesité cuando me rozabais, no lo necesitaré ahora.
Pero estoy cansado y también estoy cada vez más harto. Harto de sentir cerca la cima y nunca llegar a estar tan alto. Ya me dije hace tiempo que me emborracharía de calma pero sin perder la pausa y ahora me siento desilusionado porque para hallar la tranquilidad sólo hace falta un corazón frío, y por eso no me preocupo ya que lo que hace que mis labios sangren estas noches, ha sido haber comprendido que la motivación a veces tiene un precio y aún estoy pobre. Todo esto sólo lo saben mis páginas y estas paredes, las mismas que no comprenden a mi alma indómita. Pero acabarán haciéndolo como todos vosotros.
He tocado el timbre del cielo esta tarde, como muchas, pero es raro que por más que insista, hoy, aún nadie ha contestado. Y parece que esta noche la pasaré aquí, entre muchos de vosotros inconscientes y escrupulosos. Estoy acostumbrado, no os preocupéis.
No quiero ser la sombra de un pretérito, ni quiero sentirme así creyéndolo. Y es que mi cabeza da más vuelcos ahora que mi corazón está inerte, como si tuviese que completar un ciclo y así tirar de mi frío pecho hacia delante sin pensar que mi cordura, o lo que quedó de ella, no está en su mejor momento.
Pero dejadme, quizás sólo esté así hoy porque nadie me ha abierto esa puerta enorme y me estoy perdiendo entre las nubes estando sobrio, anhelando una línea recta y cansado de vomitar mis esperanzas entre tantas curvas que antes no estaban por estos lares.
Hoy me han recordado una anécdota en la que estuve allá arriba, pero no puedo volver a ser el mismo que fui... ¿o sí?
No es involución cuando vuelvo a ser lo que fui en el caso de que el desarrollo haya sido lo incorrecto.
Seré malicioso pero no os enteraréis. Es lo que hay, todos hemos sido malos y si no es así no hemos sido nada.
Después de todo, todos tenemos un punto de vista diferente sobre qué es lo correcto.