lunes, 12 de septiembre de 2016

¡Eh!, ¿y ese reflejo en el charco?

Alegrarte por los que consiguieron y por ti mismo por lo que conseguiste. Pase lo que pase pues quedando todo lo que queda, no es sano cocinar desabridos obstáculos a coste de banales agobios!.


miércoles, 7 de septiembre de 2016

Luchad contra la materia, a ver qué se deshace

... como mínimo el tiempo.
Si conocemos un espacio es por lo que hemos hecho y nada queda atrás de ningún modo, pues lo hecho hecho está y no lo puedes evitar.
Todo está destinado a continuar constantemente sin tener que seguir una específica constante para donde sea. No es determinable que sea hacia atrás o hacia delante. Pero lo que es seguro es que nunca inmóvil, pues entonces no hacemos nada y no haciendo nada estamos perdiendo todo lo que hacíamos y así una vez más movernos aunque sea para transportarnos fuera de nuestro marco "habitual", pues al perder ese total dejamos de ser lo que eramos, para ser otra cosa diferente y no dejar de ser, pues imposible es.

Quedaremos así perdidos, durante esa fase algo sedentaria, pero siempre en movimiento sin poder quedarse atrás.

Así que yo velo por un horizonte más bello.
Embeleso desde el balcón todos los recuerdos,
donde verso era más atractivo que beso,
cerca fue lejos, allí fue aquí
y aquel cielo es ahora el suelo,
donde fuimos uno, yo de ti y tú para mi.




martes, 6 de septiembre de 2016

Todo muy loco y genial

" -Este momento... ¿genialidad de loco o locura de genio?

+Puede ser una locura no aprovechar este genial momento que tenemos "

Nos deshacemos construyéndonos, destruyendo lo que hemos hecho.

Una decisión por minúscula que sea puede derivar en consecuencias que, en relación al acto decidido, sean azarosas pero determinadas individualmente en esencia.
El sujeto en el acto de ser añade un paso más en manos del coste de oportunidad que crea destruyendo una variable pasada, todo dependiendo de la magnitud de la acción. Todos somos y seremos pero siempre diferente a lo que fuimos, a veces el cambio será notable y otras no en corto plazo, ahora la cuestión es si debemos darle el peso en exceso a lo que hacemos para no destruir lo hecho o dar el paso para construir una décima más de lo que sea.
Queramos o no, es ridículo el mero hecho de planteárselo pues el contexto en el que baila el cambio es ajeno en bastante grado a nuestra subjetividad, queramos o no.
Elegid filosofía o no lo hagáis, sea como sea ya estáis envueltos en la vuestra.
El cambio es inesquivable pues nuestras aptitudes no abarcan todas las circunstancias que juegan cada una su papel en ese proceso (cambio), podemos jugar y jugamos un parte que es la de ser nosotros y decidir sea como sea y cuando sea, con sus claras razones o confusas dudas, con las virtudes y desventuras; lanzar una carta aditiva al mantel.

Podemos tintar y variar en apariencia el filtro de la realidad, pero no elegiremos toda la mezcla pues esta obra luce colores que no manejamos. El disco rueda y nosotros, tú o en este caso yo, podemos bailar en lo fásico.
Te puede enseñar a no darle tanta importancia a tus pasos, pero también te explica sin vuelta de hoja que no tenemos control absoluto y hacer gala de ello no es más que prepotencia aderezada con ingente ignorancia.

No es que no sepamos nada, pero cuánto más sabemos exponencialmente crece lo que nos queda por saber, pues dejamos de saber lo que no hemos atendido mientras atendíamos a otra cosa, además de crear la posibilidad de intentar descubrir cada variable consecuencia de lo que acabamos de aprender y ahora sabemos, sin salir del bucle del tiempo, el conocimiento y las incógnitas por falta o exceso de todo ello.

Cosa de lenguas

Suelo gesticular pero si puedo simplemente hablar mejor.
Y si no hablas mi idioma, ¿cómo me vas a entender? 
No es culpa de ese sueco que no entienda lo que me está enseñando, tampoco mía que no pueda compartirlo con el como cambio. 

Ni vengo ni me voy

Simplemente no paro.
Cada vez que entro descorchamos juntos hasta las paredes pero casualmente cada vez que me voy escucho, desde la distancia y al tiempo, rabiosos lamentos contra mi por no volver con todo al día siguiente. Quieres dejarme claro que he perdido unos galones que me regalaste por muchas razones, como otros tantos, no sólo tú ... y no es que los necesite, es que ese "premio" viene trabajado de casa y quizás pequé en compartirlo todo. Sus ojos pueden verlo cada vez que vuelvo y anhelan su valor cada vez que me voy.
Mientras no vengo ni me voy, estoy. En otra parte, no allí, pero claro que estoy y además con esos mismos galones de los que dices que no puedo enorgullecerme, pues que quede claro que no es raro que camine con ellos ya que son parte de mi piel.
Mientras no vengo ni me voy podré encontrarme con el eco de la rabia por no estar allí, indómita y enajenada hasta que vuelva a aparecer y entonces, con esos galones que yo me he permitido colgarme, volver a bailar un ratito más donde para mi es una porción pero para otros será la totalidad, ya que volveré a oírlo más tarde desde otro lar a la lejanía, cuando ya esté en otra cosa, cuando después de volver, me vaya.

Enseño algo más, la calidad no depende de la repetición de esta.
La calidad cuando es, lo será cada vez que venga o cada vez que me vaya, no hay menos calidad porque no venga a este lugar tantas veces como antes, simplemente la calidad divide su tiempo y espacio para encontrar afines en los confines si pudiese ser.

Pereza.

Hoy he salido airoso una vez más dispuesto a vivir.
He regalado franquezas y honestidades gratuitamente pues no exploto a nadie para crear este material que tanto sé disfrutar. Al final de la mañana no he podido lucir más al revivir lo seductor que es tratar agradable con los demás. Hay mucha gente ahí fuera que no emplea tiempo alguno para concebir confusión y dejar de disfrutar de otro trago de vitalidad, y por supuesto que escribo más sobre este sentimiento que a la par yo también siento que lo que voy a hacer a continuación, pero es que de verdad he dejado de comprender lo que mueven a otro sector de este mundo que sin participar en una lucha por principios no dejan de disparar por doquier...

Tenemos la sensación de que no están cómodos con ellos mismos y necesitan analizar los tropiezos de los demás. No sabemos aún si es por evitar darle importancia a su ya caducado "éxito" en esa clasificación demente e insulsa de la que se han ido retroalimentando. Pero nos damos cuenta de que si no ven tropiezos ajenos no les quitará el sueño crearlos de la nada saciando sus oscuros y lóbregos antojos.
No sé lo que sentirán, pero yo personalmente me he vaciado de toda la melancolía con la que me fundían para sólo dejarme con pereza.

Puff... realmente hastían no sólo mis buenas intenciones, también perjudican mi fortuna placidez de la que tan risueño y altivo vivo. Quizás no en sus tergiversadas "visiones" o manipulados hechos, pero sí en la más pura realidad que es mía, y que además siendo como soy, también es de aquellos que no necesitan encuadrar como verídico esos hechos que, imposibles por conocer y "dañosos", les puedan dar un ínfimo soplido de aparente frescura siendo no más que un falso filtro cubriendo esencia ponzoñosa y falta de aprecio.

La más justa realidad es que no he necesitado compartir mis amargas noches, así como mis dulces envueltos en brillantina pero rellenos crueldad... porque no fabrico ese tipo de postres al gusto de nadie, mas si a unos pocos les apeteciese tampoco gastaría tiempo ni materia. Al fin y al cabo son unos pocos que cuando conozco, al tempo empiezo a desconocer.