Quería sólo expresarme, una vez más, y hacerme sentir de nuevo todo lo que experimento con el ambiente que me rodea y seguro os ha rodeado.
Y tintar estos textos en cualquier hoja y en cualquier lugar antes de que siga pasando el tiempo, y nos lleve a cada uno de nosotros a sentir el exhalo moribundo de cada minuto de nuestra vida. Todo esto me pasaría si viviese cada momento agobiado por una presión que creaste hace tiempo y aún ronda por la atmósfera de mis recuerdos, pero lo dudo, digamos que no es el asunto.
A lo largo de lo que creo que ha sido mi día, he sentido felicidad. Esa felicidad que sentimos cuando ganamos a algo, que por pequeña que sea, se sonríe. Ahora, al final del día lo veo como un recuerdo que quedará grabado en su lugar correspondiente durante un tiempo, que sin ser estimado, apostaría caracterizarlo de difuminada duración convirtiéndose en la brevedad en un halo más rezagado en el camino.
Pero al fin y al cabo confío en que esos destellos lejanos del pasado, que dejan una especie de aura distinguible entre los demás recuerdos, sean la muestra de que existió algo así, en algún momento. Y entonces vernos motivados y orgullosos de no haber estado ciego siempre.
Voy rápido, no es coña. A veces voy tan rápido que ni me muevo. En ocasiones cruzo tantas carreteras indefinidas veces que luego desaparezco. Antes, hace un escaso minuto, rondaba por la autopista creyendo ir en buena dirección, pero no era más que un azote de ignorancia provocando un vacío de sensatez por no decir cordura. Ahora me encuentro en un atasco empapado de lluvia, puedo palpar la humedad y sentirla en la punta de mi nariz. Puedo notar como el tiempo ha cambiado en los últimos días y todos siguen diciendo que hace sol sin ser capaces de observar la luna. Y es que todo lo fácil puede terminar complicándose, sin olvidar que todo lo difícil ya es complicado.
Con un poco de es lo que hay y otro igual de ya veremos que habrá.
No hay comentarios:
Publicar un comentario