domingo, 31 de mayo de 2015

Ya no estamos a 11 de marzo

Dices que tras el reflejo azul te diste cuenta que jamás me conocerías del todo...
Te aseguro bajo este sol que no es mi tiempo para quitarme las gafas.
Quizás bajo el manto estelar en un pasado cada vez más difuso.
Quizás pueda secar mis ojos al sol en un futuro... lo que sé con seguridad es que hoy por hoy, sin ser ya 11 de marzo, mis lágrimas sólo escapan para limpiarme. 
Contraproducentes son mis pasos arrastrándome de aquí a allá como si estuviese obligado sólo porque alguna vez hace tiempo lo quise así. Pero ya no. Ya no quiero quitarme esas gafas porque ni yo mismo sé que puede haber detrás.
Es mala suerte... un mal instante, mas si fuera otro momento diferente, podría quitármelo todo y mirar paciente. ¿Quieres saber algo?, antes me arriesgaba por entrar y establecerme en ese palacio idealizado dejando mi ánima a merced de una fuerza, que siendo ficticia, me hizo ganar una carrera al caballo favorito; que me elevó una y otra vez sobre aquella colina que sólo un tonto podría echar de menos; y que también me hizo enloquecer hasta el punto de llevar a cabo, con un único fin, cualquier hecho impropio de mi marcándome así para largo y extenso.
Una noche me vestí de gala y embriagado de adrenalina y otras cosas, me colé entre las sombras de ese palacio tan lustroso. Sobre sus paredes de gotelé irrumpí en su historia marcándole yo también con palabras jocosas y sinceras no dejando de ser ilusorias. Tan fantasiosas cada una como las paredes que las sostenía. No sé... puede que por allí quiera otear algún día, mas aún no tengo razón alguna por la que arriesgarme yo y no otros en mi lugar.
Pero esto de lo que hablo que algunos llaman amor, incumplió su promesa y a pesar de que yo dejé la puerta abierta, nunca más decidió pasar y cerrarla a sus espaldas.
Esas tardes fueron las mejores dije. Las mejores para alguien que no sólo era adicto al café, si no que disfrutaba su aroma y conocía la razón de cada sorbo. En su mirada veía pleno su ser y en su reflejo a un estúpido absorto. 
Ahora hago oídos sordos y sonriendo me hago el loco.
Prefiero no creer en las palabras de ese veneno manipulador, dejando esperanzas en blanco a ese antiguo soñador ya despierto con los ojos bien cubiertos, bajo ese maldito sol...
en un maravilloso 11 de marzo.

martes, 26 de mayo de 2015

Infinito

Ahora que tenía algo interesante que decir llegas tú sugiriendo un reto y sonriendo con ese afable gesto, forzándome a crear un iluso pretexto que me sirva para huir de todo lo que realmente me importa o dejó de importar pues ya no es el resto... o yo que sé.
Estas no eran las palabras que pretendía pero tampoco te pretendo y aquí estás sin ser mía y yo escribiendo. Pues antes pensaba que con nadie me entendía, pero ahora soy yo quien no me entiendo.
Entierro los folios que iban por ti y por ello en el proceso olvido lo que realmente quería escribir. De veras lo olvido  cuando provocas en la nube estos repentinos vuelcos. Entonces llegado el momento, lanzarme en picado y humedecer tu desierto. Puff, si es que yo no quería, pero no queriendo es cierto y es que ¿de qué me servía danzarte con palabras en la luna de noche, para oir el eco de tus pasos de día?
Mis yemas imponen sus propios albedríos y yo solo siento desgaire por mis antojos. Y nada, aquí están las palabras buscando sin que nadie ni yo las obligue a hacerlo. Golpeándome por dentro y desgarrándome los labios, si te he visto no me acuerdo y te recuerdo cuando dejo de ver.
Llevo frotándome casi un lustro para deshacerme de ti. He limpiado rabia, odio y toda ilusión; y tú sigues aquí, sin dejarme dormir. Así que he tenido que ir al parque... por supuesto armado a lugares lejanos para no encontrarte pero si poder encontrarme a mi.
Ellos no tienen ni idea de lo que anduve y no saben lo cerca que estoy de tener lo que no tuve, mas yo tampoco. Creo que hay un reflejo diferente en el espejo, entiendo lo insano de las manijas pero aún no las manejo. ¿Aparecerás?
Escribir por escribir cuando es a ti, no es más que perderse en quimeras de algo que no sucede, algo que mis días acontece y no perece. Parece que fue ayer cuando escribía para cambiar el mundo y lo que realmente ocurre es que mi mundo cambia cada vez que te vas o cada vez que apareces...

Y ahora ¿quién sabe cómo será lo próximo que escriba?
Espero poder retrasarte un poco más.

martes, 19 de mayo de 2015

Una mota de inspiración

Me diagnostico a mi mismo página a página. Buscando enlazar mis pesares y andares para llegar a comprender mis principios vesánicos por terminar sin entender cómo llegué a esta inusitada loma plagada de preciosas y perfectas violáceas.
¿Qué parte de nosotros se esconde y por qué?,  si no soy yo en mi consciencia quien agazapa sentimientos y cubre con velo cada caricia a la vida. No soy yo el que pide al tiempo que estacione, pues mi demencia no es tal y comprendo que las manijas imponen su ley.
Es curioso, tengo claro que los relojes fueron inventados para intentar controlar el tiempo y finalmente su cometido fue ser un simple objeto que se adelantaría a toda intención de manipulación estableciendo una magnitud que podría llegar a enajenar a cualquiera. Nuestra propia locura intentando buscar alivio y encontrándonos sin respuesta de tantas cosas que empeorarán este asunto. Como si cada paso que damos nos abriese incontables posibilidades más pues así es en realidad.

jueves, 14 de mayo de 2015

La gente ya no se enamora sin drogas.

Me engañaste como a aquellos prometiéndome lujuria una noche
y ahora eriza aún mi vello estas paredes siendo injusto mi reproche.

Y pensé en pintar un camino sin destino
en un cuadro sin vaticinios ni balas de amores enloquecidos.

Preferí veros mejor cuanto menos cerca
Preferí versos con tal de alejaros cuando cerré la puerta.

Ahora sí os cuestionáis entonando lamentos,
lentos y temblorosos como si ahora vinieran a cuento.

Mi alma está sangrando de negro combustión
de promesas caídas, convertidas líquidas en alcohol,
¿y tú? ¿dónde estabas tú? cuando aún quise escuchar mi corazón.




martes, 12 de mayo de 2015

Una verdad.

Mi esencia descansa sin alarma alguna en aquel recoveco polvoriento, cayendo hacia el profundo olvido haciéndome recordarlo momentáneamente cómo el sueño de un anhelo pasado manteniéndolo al tiempo por sentirme vivo en este instante. Al menos alguna parte de mi se mantiene equilibrada con algo de orgullo, como una inyección de optimismo que me acelera y me sosiega, que me eleva y me entierra, así es; me desvela provocando a gritos a mi alma indómita, esperando calmada una respuesta en esos rincones olvidados y es cuando sale a caminar junto a mi reviviendo esas acciones pretéritas que nunca más volveré a sentir, excepto en ese mismo instante en el que despierto estando vivo y prefiriendo estar dormido para reencontrarme conmigo.