lunes, 17 de agosto de 2015

Siempre quedarás como lo que nunca fuiste.

Hoy he llegado y mi sótano estaba encendido. Te he estado llamado pero nadie ha respondido. Silencio. 

Creo que me vas a costar mucho pero más me costarías si llegases a responder mi rebato. 
Es duro para alguien que prefería matarse por la duda cuando ésta va ganando espacio entre estas paredes que te necesitan más que yo mismo. 
Serás el eco de ellas en las largas noches haciéndome recordar que nunca sabré lo que pudo ser, sabiendo que es cierto, pues parece real lo que siento. Me lates aquí dentro y latiendo no sé nada si no me dices que estoy loco aún creyéndome cuerdo. Y entonces allí estarás. Un recuerdo que me hará distante en la frontera que separaba nuestras pasiones de nuestros miedos. Un momento estarás pero latente, sin hablar pero sin callar, nada hará falta para que esté pendiente. En el olvido o el azar me encontrarás, como añoramos lo que pudimos tener y no está, como anhelamos la espuma de la mar o el sabor de la cerveza siendo más apetecible después de besar. Qué bien lo pasamos! -dirás. Y qué pudo pasar?- te preguntarás.

Te daré una calada más y haré que mis pulmones te mantengan hasta que al fin te pueda exhalar.
Te daré una calada más. Lenta y cariñosa para así algún día nos podamos acordar. 
Te besaré como nunca he besado y así hacerle saber que esos que beso fueron mis labios. 
Tu sonrisa ha despertado mi esencia, artemisa en mis sueños me replanteo mis creencias de si soy de mar o más de fuego. Sus llamas que pudieron correr por mis yemas, me han llamado y nadie ha respondido pues no añoro el chocarme contra el suelo. Entre tantas palabras y tanto revuelo, no sé si merece la pena dejarte escapar y mantenerte viva en el jodido pero también agradecido recuerdo.






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