Llévate toda toxicidad lejos y cuélgate su veneno como medalla, que yo tendré mi pecho libre de cargas que de ser falsas pesarían como una tonelada sujeta y no vas a pesarme más.
Tergiversa en blanco mientras manipulados se mueven vacíos, no me importa, de veras que no.
Mis líneas se trazan más allá, muy dispares danzando con el orgullo paralelos a tus pareceres que escriben tus renglones en base a otros en lugar de ser. Me parece perfecto pero yo creo, con licencia de opinión propia, que la vida es de uno y para uno sin tener que pedir permiso a cualquiera en cualquier lado.
No confundas, o sí. Allá tú pues no somos iguales y despierto orgulloso acomodado en nubes muy personales en cada alba.
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