Para juzgar, si se quiere perder/aportar tiempo propio, hay que pensar y conocer, o viceversa.
El otro día comentaba una situación actual de forma negativa (pues no podía ser de otra forma si no evado la realidad), la verdad es que no recuerdo cual era con exactitud, el caso es que alguien me interrumpió para decir: "tío, eres un pesimista". Lo que no sabe, increíblemente, es que eso no es cierto.
Realmente soy una persona realista y como realista soy optimista pues no desprecio mi clara suerte dentro de lo que cabe, pero dentro de ello no ignoro mis infortunios. Solo que acabo dándole más importancia a esa suerte que me ilumina siendo incluso a veces más optimista que realista.
Eso sí, a veces despierta en mi un lado negativo ya que también me doy cuenta por lo que veo y vivo de las injusticias de este mundo, no por ello soy pesimista sino en este caso me llamo realista.
Mi lado pesimista nace trastocando mis "chachis" polos emocionales cuando aprendo alguna injusta realidad, sea conmigo o con el del frente. Sobre todo con el último, puesto que como he dicho antes suelo acabar riéndome de todo lo que me ocurra pues por el momento tengo claro la suerte que poseo.
Siendo realista soy optimista pero eso no suprime la posibilidad de que la realidad la mayoría de veces sea negativa y de ahí que se tinte un carácter de pesimismo. Parece que uno ya no puede analizar y contrastar una situación si el resultado es negativo cuando solamente se define lo que es y lo que es en su mayoría es negativo.
Soy un lienzo de realidad con pintura optimista y sombras pesimistas, la suma del todo que me define como real y dándome cuenta de que la realidad hoy en día está difícil de tragar y asimilar, pues no queremos aceptar lo malo que nos rodea ya que es mejor vivir ignorándolo. Pero de esta forma nunca seremos reales al completo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario