domingo, 14 de agosto de 2016

Nos movamos o no...

... siempre está más cerca el caducarse.
Igual por viajar y descubrir todos los puntos de vista habidos al alcance, no se llega a producir establecimiento. Pero mejor que en uno que no lleva a nada centrarse, y darse cuenta tarde a lo largo del tiempo.

Sin evadir la idea de que no dejamos de olvidar cuando no paramos de hacer, por el hecho de que al rodar sin parar, más cosas hay para recordar dejando tantísimas con vida pero relegándolas para en un futuro su turno esperar, y así de repente rememoraremos algo que nos sorprende. De esta forma, nadie puede asegurar que esas reminiscencias, que de tanto hacer vamos dejando de lado, desaparezcan para siempre, permaneciendo latentes no más allá del tiempo/espacio en el que sucedieron.
Por ello hay que andar, sea del modo que sea, sin parar excepto cuando enamore un viento o me permita respirar en lugares que nunca quise volver pero que siempre enfrento.

Y sea como sea se.

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