martes, 30 de septiembre de 2014

Dentro de la indecisión está mi verdadero yo.

Ya no le sonrío a la lluvia. No quiero notar como las falsas gotas me purifican bajo este paraguas de papel. Es todo mentira, igual que esos besos que daré, parecidos a los de ayer.
Mi pecho está negro combustión, de todas tus promesas que explotaron mientras caían en un pozo derruido por esta resaca que el alcohol provocó, para empujar los recuerdos bajo el colchón, donde nuestros nombres quedaron grabados con gritos de pasión pero también de desesperación.
Ya no caben más lágrimas en este tramo de indecisa seducción convirtiendo la noche y el día en uno.
Ya no caben más páginas en este trama que ha pasado a ser verso dejando de ser drama.
No sé si te aclaman, ni si quiera si te acuerdas de mi cuando duermes en nuestra cama.
No quiero saber nada, sólo quiero quemar todos los restos de este "cuento de hadas" que dijimos fuese eterno y así lo cumplimos quedando en nuestro cuerpo la firma del lamento, por lo que a mi me respecta, una pérdida de tiempo latente bajo mil llamas, ascendente hasta ahogar el deseo y extinguirlo en esas batallas.

No sé si eso es lo que quiero decir o lo que quiero que oigas, pero no tiene relevancia. Lo que es de verdad de importancia, es saber que esta noche encuentro la utopía en un lugar diferente de tu pecho. Desde aquí y allí noto como ha fallecido el arte de conseguir helarte en cualquier infierno de cualquier parte y ya no me preocupa porque he conseguido disfrutar solo de estas noches, olvidando lo feliz que era por las mañanas. No fue cuando yo quise. No te elegí cuando me dio la gana, perdí la confianza cuando tu tóxico corazón se abrigó en verano de lana. Y como te he dicho no hay sitio de tu amor artificial en mi ventana. Y si lo hubiese ahora busco otras cosas, pensándolo bien no busco nada, sólo quiero no querer más, mas si probar lo que en un pasado consideraba errar. O yo que sé, que más da, seguro que a veces apostaré al par.

Creo que es momento de calmar el eco de esa habitación. Creo que es el instante preciso de dejar que el sonido fluya por la casa para hacer música. Creo pero nunca sé y siento que ya no aprovecho oportunidades pues no las reconozco como tales. Creo pero nunca sé... pero sé que estoy aquí por creer que podía hacer formas en el cielo junto a ti y ahora me doy cuenta de que no era necesario la compañía pero si era necesario creer en mi.

Y ahora que he aprendido a componer lejos de tus labios puedo planear un nuevo itinerario.
Soy egregio en navegar por las tempestades para no caer. Soy pero sin saber a donde voy y sin interesarme que hay después.

Quiero empezar a interesarme, quiero que me intereséis pues si así pasa, yo os interesaré.
Quiero naves, nubes, notar como la temperatura nos sube estando a años luz de lo que tuve.
Quiero usar la misma pluma sin desatar en corazones pasados esa locura. La misma que desató mi cordura para encadenarme al recuerdo y su tortura.
Ya no me hacen daño estos grilletes pues he aceptado que el reloj tiene su parecer del tiempo, diferente al que tengo yo y aprendí del viento.

Trasiego eterno para un corazón sin remordimientos pero lleno de palabras caducadas como los cuentos y sus falsos maestros.

Me sabe mal el vino a estas alturas, quizás necesite bajar y tratar a otros ojos con la misma soltura. Y tragar otra bocanada para compartirla con ella, que no eres tú. Pero es tan bella que no es necesario la amarga nostalgia como la del vermú. Tomaré uno más y te dedicaré el brindis y ese típico e insípido "salud".






2 comentarios:

  1. Oish, que profundo Nachete, cásate conmigo!!! ;)

    Un besito desde melilla


    PD Tengo sorpresitas para cuando bajes jijiji

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  2. Graciasss!.
    Sólo sabré quien eres si sólo tú tienes una sorpresa para mi cuando baje. Nunca ponéis quiénes sois y dmfkoadgoma bah

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