No sé cómo sentirme pues hace ya demasiado tiempo que no forzaba estas páginas por esta inequívoca razón que sólo podrá equivocarme. ¿Evocas letras enterradas sin siquiera poder pensar?
Dile a tus labios aterrados que mi boca no tuvo miedo al besar.
Acércate un poco y recoge mi alma amilanada pues a mi sólo me quedan fuerzas para versarte y desearte en estos renglones donde eres mía y caminas fascinada.
Eres la culpable de mi neurosis, la Diosa de toda pleitesía y no es para menos.
Pero aquí estoy imaginándote, desnudándote sin echar cuentas a las cuerdas desatadas de mi amplia y ebria locura. No sé si quiero que seas mi solución o quedarme embargado, pegado a los cristales empañados por las lágrimas. Empeñándome en no buscarte pues mi único miedo es complicarse.
Pero ¡JODER! sólo quiero estar contigo un momento y arriesgarme a darme cuenta de que mi cama y yo hemos pasado mucho frío en vano, de que no quiero que te vayas de mi lado. Me da igual invierno o verano mientas cuelgue el pasado como tus ojos me colgaron. Eres la peor droga y me siento otra vez intoxicado sin siquiera haberte probado.
Has acabado por darle cuerda a mi inspiración.
Has acabado por desechar mis horas y sumarme otra motivación.
vengo de un mundo rocoso de pequeñas esperanzas que se desprenden precipitándose entre grietas. Me gritas desde la cima allá en la lontananza y me da lo mismo, pues eres tan perfecta que no hay fronteras ni lugar desconocido en este abismo donde atisbo puertas que abrir y una historia que darle un sentido.
Has acabado de hacer tanto que yo comienzo a ser ese tonto tan distante como loco, tan poeta como absorto. No te cortes y bebe de esta copa que este borracho de amor te ofrece. Mírame y pide que lo haga, que te bese infinitas veces en infinitas sábanas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario