Eres caos cuando todo está en paz, pasando por donde deberías ir a tientas y pisando algo que no te pertenece sólo por tentar...
¿El qué? ¿la incomodidad de ver que nadie te apunta como haces tú con los demás?
Seas en serio o en broma, eres siempre la gota que nos colma,
¿y la felicidad que traías?... a nadie le queda claro con esas formas.
Hay quien prefiere no conocer su propia enfermedad, ¿por qué iba alguien querer probar, siquiera gratuitamente, las paredes venenosas de tu fuero interno?
Te diré, pero no ahora que suficiente tengo con trazar itinerarios impolutos en un mundo sucio.
Mas andando voy como todos descalzo, por mucho que quieras compartir tu roña cerebral yo me permito evitarte por mi propio descanso.
Aprendí que cuando algo no importa no hay que dedicarle más tiempo, también aprendí a empatizar y buscar principios de simpatía en el mismísimo infierno.
Pero eso se fue desdibujando como el conocimiento en otros antaños e innecesarios lienzos.
Mis pinceladas finas como el arte, tu desasosiego desbordando situaciones en las que podría ganarte en ese juego que tiene el mismo número de campeones que de participantes.
Así que ahora aprendiendo prefiero agarrarme a lo primero más que a un clavo ardiendo.
Así que ahora desatendiendo si prefieren que se quemen juntos en su fuego.
Yo tengo chispa, pero esta no daña. Esta acompaña a los que están presentes por mucho que niegues volviendo a ensuciar a los que aun te consideran uno de sus fieles, bah, como todo es cuestión de tiempo amigo.
No hay nada por necesitar por aquí. Mas sé que me crees dócil cuando fui capaz de calmar lo indómito de mi alma, desvistiéndome hace ya algo más de un lustro de cargas de las que fui culpable un día.
Eres todo lo que dices que soy... foh, no reniegues de ti proyectándote en mi. Pues es una mentira más y las mías ya quedaron muy pero que muy atrás.
No hay comentarios:
Publicar un comentario