Pierdes la inteligencia junto a la razón cuando buscas cualquier momento que pueda exaltar tu ego intentando dañar el mío, por pequeño que sea, de hecho cuánto más pequeño mejor. De esa forma tendrás la fácil justificación de caracterizarme de frívolo siéndolo tú mientras tanto.
Al fin y al cabo tenemos ese algo parecido que nos hace chocar tanto.
Intentarás darle la vuelta a una tortilla sin los huevos necesarios.
Quítate del medio que voy pisando fuerte y una tortilla no, pero huevos revueltos si que apetece.
O te unes o te separo.
jueves, 12 de junio de 2014
Por dedicarles alguna vez algo de tiempo.
Cómo les jode eh!, cómo les jode que haya
aprendido a bailar sobre el suelo más sucio de la vida hace ya tanto tiempo,
marcando unos pasos aparentemente azarosos, determinados por el criterio del
momento. Se duelen. Hostigados por palabras que no quieren escuchar, como
caballos reaccionando exasperados cuando son golpeados, quedando desorientados
equilibrándose en hilos de rabia y concursando palabras dejando todo el sentido
de éstas suprimido.
Sucediendo todo esto sin siquiera buscar erizar sus vellos y mucho menos apoyar el cañón en sus sienes de esta característica dicción de una manera de vivir, expresada en una forma de escribir.
Avistamos los mismos paisajes pero observamos cosas diferentes. Dialogamos sobre un mismo tema pero manejamos argumentos dispares.
Si no me desespero yo por la elección de sus itinerarios, ya que conozco otros métodos desemejantes, no entiendo ni voy a malgastar un instante en escuchar sus quejas sobre mis pasos simplemente por no ser de su agrado, pues sólo escucharía llanto despertando una mueca interna propiciada por un mayúsculo desinterés que no merezco demostrar por mi apatía hacia esa personalidad irascible como método de autodefensa.
Después de todo peores son aquellos que piensan como yo y callan volteando la mirada, pues aclaran mi pronto dubitativo siendo uno de mis errores.
Y yo que sé ...
miércoles, 11 de junio de 2014
Recuerdos que sólo pude ver en mi mente.
Tranquilo, es más, no le dediques ni un segundo a esas mentes tóxicas culpables de su oscurantismo propio de épocas antiguas por no haber querido ser aireada en algunos lustros.
Sonríe. Mira, tú y yo hemos visto árboles expandirse hasta ser uno junto a las nubes. Hemos sentido como montañas se acercaban peligrosamente sin mover una mota de polvo y como la lluvia nos caía encima sin haber espacio para una gota de odio... entre tanto embriagado amor.
No hemos visto nada, en realidad. Y sin ver, hemos sentido más que nunca.
Sonríe. Mira, tú y yo hemos visto árboles expandirse hasta ser uno junto a las nubes. Hemos sentido como montañas se acercaban peligrosamente sin mover una mota de polvo y como la lluvia nos caía encima sin haber espacio para una gota de odio... entre tanto embriagado amor.
No hemos visto nada, en realidad. Y sin ver, hemos sentido más que nunca.
martes, 10 de junio de 2014
Sujeta el pelo pero... no sé
Escalando por cada calada exhalada de tus labios infinitos, pensando que antes te odiaba y hoy te estimo, lo admito. Pero a veces pasa y cuando pasa por educación me han enseñado a saludar.
Un mismo material pero diferente por unos distintos ambientes.
Vengo del infierno más ardiente y sin embargo lo encontraba más bien cálido. Calando males a la fuerza por mis poros, purgando cualquier atisbo al mirar tu rostro pálido.
Preferí aprender desde abajo sabiendo que mi lugar no estaba allí, pero necesitaba demostrármelo a mi mismo y comencé a establecer el orden entre aquellas rocas caóticas.
¿Vas a hablarme tú sobre esto?. Te recuerdo que no te quedaste a la espera, mirando mientras yo resucitaba dejando atrás vuestras almas en pena, cavando hacia arriba esperando llegar fuera.
Soy detallista y he arrastrado piedras preciosas... de esas, de las mismas que pulimos juntos para hacerles saber que pudimos antes de pudrirnos, yo por darte importancia y tú por guarecerte bajo mi aislado silencio.
Pero no, pues ahora estoy hablando. Y mientras vas avanzando letra a letra, te vas helando, sintiendo como te divides sin encontrarle lazos a una cordura de plástico que ha finalizado por incendiarse al rozar mi piel.
Preferí aprender desde abajo sabiendo que mi lugar no estaba allí, pero necesitaba demostrármelo a mi mismo y comencé a establecer el orden entre aquellas rocas caóticas.
¿Vas a hablarme tú sobre esto?. Te recuerdo que no te quedaste a la espera, mirando mientras yo resucitaba dejando atrás vuestras almas en pena, cavando hacia arriba esperando llegar fuera.
Soy detallista y he arrastrado piedras preciosas... de esas, de las mismas que pulimos juntos para hacerles saber que pudimos antes de pudrirnos, yo por darte importancia y tú por guarecerte bajo mi aislado silencio.
Pero no, pues ahora estoy hablando. Y mientras vas avanzando letra a letra, te vas helando, sintiendo como te divides sin encontrarle lazos a una cordura de plástico que ha finalizado por incendiarse al rozar mi piel.
Queda disfrutar si suavizamos el ambiente. Pero para eso tienes que creerme y hacerte creer.
Habrás probado el hielo y derretir éste, era menester.
sábado, 7 de junio de 2014
Cuando no estoy
Algunos sólo viven esperando que otros den un paso más para poder darle su sentido a algo que no es suyo convirtiendo envidia en oxígeno. Siento una gran aflicción cuando les miro... y con sus gestos intentan hacerme creer que todo va bien y que las palabras que escriben en textos, parecidos a este, son realidad.
Pero al fin te acabas dando cuenta de que no fuiste tú el que provocó esta hecatombe, sino que ellos te lo hicieron creer por momentos manteniéndose escondidos cuando lanzan sus estropeados juguetes a un desván cuya existencia desconocía.
Un buen lector debe leer entre líneas sin siquiera darse cuenta. Hacer desaparecer los decoros en páginas blancas y conocer la pragmática de lo que el escritor quiere decir a pesar de que el corazón no juegue un papel protagonista en la historia. Se puede.
Así que, como consejo general, no sonriáis luego a quien deseáis enterrar bajo unas palabras rebuscadas. Porque a veces a quien queréis enterrar, entiende a la perfección qué es lo que de verdad hay bajo ese farde de falsa seguridad y algún día quedaréis desarmados y desnudos.
Os intentáis librar de vuestra mendacidad por las espaldas usando momentos del pasado que no tienen cabida en esta vida. Lo hacéis para dibujar sobre otros lo que realmente sois vosotros creyendo así que vuestra conciencia quedará a salvo si os reflejáis intoxicándolos con vuestro veneno propio.
Recuerda que cuando estás escribiendo casi todos se fijan en lo que plasmas, pero otros nos fijamos en lo que significas.
Pero al fin te acabas dando cuenta de que no fuiste tú el que provocó esta hecatombe, sino que ellos te lo hicieron creer por momentos manteniéndose escondidos cuando lanzan sus estropeados juguetes a un desván cuya existencia desconocía.
Un buen lector debe leer entre líneas sin siquiera darse cuenta. Hacer desaparecer los decoros en páginas blancas y conocer la pragmática de lo que el escritor quiere decir a pesar de que el corazón no juegue un papel protagonista en la historia. Se puede.
Así que, como consejo general, no sonriáis luego a quien deseáis enterrar bajo unas palabras rebuscadas. Porque a veces a quien queréis enterrar, entiende a la perfección qué es lo que de verdad hay bajo ese farde de falsa seguridad y algún día quedaréis desarmados y desnudos.
Os intentáis librar de vuestra mendacidad por las espaldas usando momentos del pasado que no tienen cabida en esta vida. Lo hacéis para dibujar sobre otros lo que realmente sois vosotros creyendo así que vuestra conciencia quedará a salvo si os reflejáis intoxicándolos con vuestro veneno propio.
Recuerda que cuando estás escribiendo casi todos se fijan en lo que plasmas, pero otros nos fijamos en lo que significas.