Algunos sólo viven esperando que otros den un paso más para poder darle su sentido a algo que no es suyo convirtiendo envidia en oxígeno. Siento una gran aflicción cuando les miro... y con sus gestos intentan hacerme creer que todo va bien y que las palabras que escriben en textos, parecidos a este, son realidad.
Pero al fin te acabas dando cuenta de que no fuiste tú el que provocó esta hecatombe, sino que ellos te lo hicieron creer por momentos manteniéndose escondidos cuando lanzan sus estropeados juguetes a un desván cuya existencia desconocía.
Un buen lector debe leer entre líneas sin siquiera darse cuenta. Hacer desaparecer los decoros en páginas blancas y conocer la pragmática de lo que el escritor quiere decir a pesar de que el corazón no juegue un papel protagonista en la historia. Se puede.
Así que, como consejo general, no sonriáis luego a quien deseáis enterrar bajo unas palabras rebuscadas. Porque a veces a quien queréis enterrar, entiende a la perfección qué es lo que de verdad hay bajo ese farde de falsa seguridad y algún día quedaréis desarmados y desnudos.
Os intentáis librar de vuestra mendacidad por las espaldas usando momentos del pasado que no tienen cabida en esta vida. Lo hacéis para dibujar sobre otros lo que realmente sois vosotros creyendo así que vuestra conciencia quedará a salvo si os reflejáis intoxicándolos con vuestro veneno propio.
Recuerda que cuando estás escribiendo casi todos se fijan en lo que plasmas, pero otros nos fijamos en lo que significas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario