sábado, 29 de agosto de 2015

Problemas del primer mundo...

A veces me pregunto si se debe continuar o no para evitar perder el tiempo y males innecesarios, pero es que a veces me pregunto estupideces.

Sé que no puedo explicar la razón por la cual la vida nos voltea en ocasiones obligándonos a tomar un rumbo diferente cuando establecemos como válido un sólo itinerario. Dejándonos inanimados con un sólo cartel de "se busca" colgado en el pecho a causa de no sentir nuestro propio corazón. Pero sin embargo he aprendido después de tener que tomar tramos inhóspitos que siempre hay algo bueno. Incluso en lo peor que puede pasarte cuando en el tapete espera sentencia nuestro alma, siempre queda la opción de levantarte con la cabeza alta y aceptar la derrota. Pues hemos sido nosotros mismos los que vivimos por el All-in ya que sin poder jugar las cartas no podríamos saber lo que es bañarnos desnudos con la victoria una noche de valerosa pasión, ni tampoco palpar la suavidad con la que desvestimos nuestros sueños donde alguna vez hice lo mismo con tu cuerpo, dejando toda su ropa como señal de ganas por el suelo. Es justo eso, ganas. No hay vida sin ganas por mucho que pierdas, pues sólo ganas si pierdes algo en tu vida.
Y es que siempre que escucho "no va más" pienso que si pierdo me quedo sin nada. Sírveme de fondo una copa de Jazz, mientras me embriago y te gano perdido en baladas exhaladas de una posible última bocanada de esas putas ganas.
Por lo que no tendría sentido no arriesgarse, ¿verdad? De ser así, ¿qué hago aquí?
Tenemos miedo de que nuestra bolita no se hunda en el número que anhelamos pero si ni siquiera venimos a probar un lanzamiento ya estamos hundidos.

Apuesto. Ya puedo esta noche amarte, escribirte o pensarte hasta que se haga tarde.
Ya puedes esta noche timarme, despreciarme e incluso matarme. Por lo menos habré vivido por ganar aún habiendo perdido todo menos las ganas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario