martes, 26 de noviembre de 2013

Restauro.

Dicen que hace tiempo mirabas prendida de una sonrisa y que no dejabas escapar instantes haciéndolos eternos... eso decían.

Me han asegurado que transformaste un sueño a cumplir en esperanzas imantadas en el fracaso del pasado y que perdiste aquel frasco que rellené con los mejores aromas de un lugar que estuvo por descubrir hasta que apareciste. 

No sé lo que tengo pero sé lo que tuve. Lo que tuve fue lo que quise por lo que ahora no tengo lo que quiero. ¿Qué quiero?. En serio, lo estoy preguntando. ¿Qué cojones quiero?. 

Hay personas en las que indecisiones florecen por las mañanas al no saber como peinarse. O que aprietan sus dientes porque se le cae el café encima. Personas como tú que entierran sueños del ayer convertidos en realidad hoy, solo por el miedo a perder nuevos horizontes. Yo, sin embargo, me despierto por las mañanas tirado en el suelo pues el frío colchón se hace insoportable cuando no te nota. No encamino hasta darme cuenta de que esto es así y que la realidad se despierta sombría una mañana más. Condesciendo ya que no tengo fuerzas para mover el mundo si en el mío no estás. 

Sé lo que descubrí, pero tu extraño miedo me hace arder de la impotencia y ya no sé lo que debo hacer, lo que hago. Tampoco sé lo que hice si hoy me dices que no ha sido tan importante haberte convertido en la líder de mis prioridades... 

Me sellas los labios y me encierras en una habitación infinita y oscura. Solo puedo escuchar lo que hay fuera y aún estando aquí estoy tranquilo porque todavía siento que estás dentro y no retiraré mis esperanzas hasta escucharte fuera, al otro lado, donde te harías inalcanzable pues no tengo fuerzas ni capacidad para romper paredes en este abismo negro.

Sé que te estás perdiendo, pero también sabemos que hace tiempo que no me escuchas y que no te aferras a mis brazos. Todo tiene una solución pero estás consiguiendo que la solución sea reconocer haber perdido el tiempo. Haces que este lugar sea enfermizo, misterioso y frío. Y hace tiempo yo vine aquí sonriendo mientras divisaba pocas nubes perdiéndose tras el sol. Formé... formamos una realidad antagónica haciendo el mundo un poco más feliz y habitable.

Dijeron que hay corazones por todas partes pero aún siendo real... no me interesa.

Casi casi perfecto.

viernes, 8 de noviembre de 2013

Solo aguanta este vendaval y déjame ser el viento, por mil noches.

Y seguir rasgando una pared que ya no puede soportar más. Eso estamos haciendo.

Me has visto sentado en el suelo pasando fotos de nuestro pasado y ahora faltas al respeto de lo que me he ganado.

Creo que tienes diferentes itinerarios y ninguno está visible todas las horas de un día, todos los días de una semana...

Y ahí sigo yo esperando que llegue un momento. Ya sea sentirme cómodo con mi conciencia o contigo. No voy a morder más alambres de espinas por esperar a que te des cuenta de qué aroma te hace escapar a otro lugar cuando pasas por estos lares, no voy a hacer sangrar mi garganta esta noche ya que te has dispuesto a cerrar tu ventana evitando un sueño convertido en realidad.

No quiero que mis lágrimas pesen más de lo debido y por supuesto no quiero mejillas húmedas después del trayecto, pues aún no he terminado, a mi parecer, nuestros textos....

Casi casi... casi perfecto

domingo, 3 de noviembre de 2013

En ese texto inacabado...

En ese texto inacabado planté la verdad sobre lo que siento cuando camino solo y es momento para reflexionar.

En ese texto inacabado yo he escrito miles de líneas buscando la oportunidad de darle la vuelta y sentir que me equivocaba, pero no.

En ese texto inacabado he hallado la forma de hacerte sonreír cada minuto más pero aún queda por desvestir pasiones como con pasión nos desvestimos hace tiempo.

En ese texto aún no tengo la oportunidad de hacernos feliz mas no por ello he cesado de levantar la cabeza por encima de los hombros para solo buscarte a ti.

En ese texto inacabado hay páginas arrancadas y lágrimas que desvanacen palabras como hizo el tiempo con nuestros besos, para darme más tarde tinta y con ello otro asalto de frenesí.

En ese mismo texto en donde he escondido recuerdos y he calculado la manera de obtener mis pretensiones.

En ese texto inacabado he cincelado tus pasos por cada página intentando notar que me hablabas de la verdad y no escondías tus sinceros deseos en bocas de mentiras.

En ese texto inacabado donde solo he deseado páginas banalmente maquillando mis reales ambiciones, sueños y metas.

Ese texto donde eres la protagonista de mis alegorías.

En ese donde a veces te he borrado odiando el paso de las palabras. Conquistado por la locura.
La misma locura y el mismo texto donde capítulos más tarde nos hemos convencido con nuestros labios de que sintiéndonos cerca somos un poco mejores, el cielo cobra importancia y la maldad no es algo innato.

Dicen que todo tiene un final. No es una ardua idea ya que sabemos que algún día sucumbiremos sea como sea. Pero en ese texto inacabado yo escribiré mi final relatando el tuyo, hasta entonces, seguiré aprovechando ese terso perfume que sentimos cuando pasamos cerca el uno del otro, emanando un suspiro y acumulando de esta forma recuerdos que permanecerán adheridos en páginas como esta, siendo eternos al igual que eterna es una idea como eternos seremos nosotros.

Todo acaba, así que solo tenemos que escribir nuestra historia dejando la moraleja más positiva y linda. Pudiendo perecer tranquilos sabiendo que nuestras aspiraciones se cumplieron y que a pesar de ser un final hayamos avalado juntos la antítesis de haber sido perpetuos.

De momento esta es una página más de nuestro texto inacabado que con tu ayuda voy a seguir creando de forma extensa, paciente y conmovedora.

Casi casi perfecto.