Que no pesen más las veces que perdí
pues no son menos las que he ganado.
Que sí pase más cerca de ti,
pues si alguna vez fuese menos, no mal haberte aprovechado.
Ahora que estoy aquí he de liberarme de todo lastre
que rastreramente me marcaron
y dejaron para el arrastre.
Hay que mirar adelante
y no pararse más tiempo del que necesito en el antes.
Me prometo andar
sólo sobre mis intenciones
y me protejo del pensar
bajo la humedad de esos pasados nubarrones.
Que ya está bien de tanto mal
no teniendo que estar mal de tantos bienes.
Llegue a donde llegue,
me esperes o no me esperes...
pero si de llegar ya pasase,
espero no llevar de más equipaje
y por última vez liberarme
de tantas primeras veces,
en tantos diferentes viajes.
martes, 30 de mayo de 2017
lunes, 29 de mayo de 2017
Bucle.
Lo único que puede hacerme auto golpearme tan fuerte por un segundo, que el dolor puede permanecer horas hasta esconderse unos días y volver a salir a la luz recordándome a mi mismo que no se va para siempre, pero si se va para siempre volver.
Quisiera saber y dejar de creer. Saber que esta va a ser la estación en la que más duraré en el tiempo. La posibilidad para poder ordenarme. Pero el aire de este lugar está enfermo como el anterior. He aquí la contradicción de quedarme en un lugar donde estoy cómodo por un tiempo para tener que afrontar la partida mucho más adelante junto a toda dificultad que ello entraña, o volver a subirme sin saber si pararé en el lar correcto sólo por buscar lo ideal.
Quisiera saber y dejar de creer. Saber que esta va a ser la estación en la que más duraré en el tiempo. La posibilidad para poder ordenarme. Pero el aire de este lugar está enfermo como el anterior. He aquí la contradicción de quedarme en un lugar donde estoy cómodo por un tiempo para tener que afrontar la partida mucho más adelante junto a toda dificultad que ello entraña, o volver a subirme sin saber si pararé en el lar correcto sólo por buscar lo ideal.
Sobre todo cuando lo ideal no es para mi, siendo yo sólo para lo ideal.
Pues creo que hay muchas manzanas aparentemente comestibles en un sólo árbol envenenado.
Aún así, errante inconsciente, abogo por el corazón mientras ahogo la razón...
el agua ya me cubrió el cuello y ya no soy de los que viven achicando
lunes, 22 de mayo de 2017
Ladro palabras pa´labrar
Tumbado y dando más tumbos que de normal,
me retrato cubista encubriéndome en otra realidad.
En el trecho entre mi techo y pecho, ideas cosecho.
Echando de menos los antiguos desechos al cambio de echar los nuevos excesos.
Nostalgia de receso. Lumbalgia cuando escribo sólo por ser del arte preso.
Por eso helarte es lo que profeso como reto.
Por el resto no me preocupo, por el resto no prometo.
Me meto y piso. Y cuando pienso ya estoy dentro,
sintiendo al tiempo que me pierdo y sé que de eso ya no tengo.
Tiento al tintero con el minutero tiritando en mi sienes.
De cienes pensares pensé en sacar a Ares,
pero Afrodita ya no está para ninguno de sus males.
Párame, que para como amé también paré
en el asolado páramo de quien dijo darme su amor,
y me robó sin guante aquel ladrón.
Ahora quien me aguante tendrá compasión
al compás de lo único que me dejó,
como achaques, estos ataques de ínfima inspiración.
domingo, 14 de mayo de 2017
Qué poco sé...
Pero sé lo que por ser es real.
Sé, por ejemplo, que ella está aquí. En el vértice de mi delirio. En el vórtice de mi arremolinada ánima que últimamente sólo ella anima, barriendo toda animadversión contra mi mismo.
El eclipse de luz entre mi cama y la elipse de sus ojos como ventanas.
Arropada y siempre desnuda, callada pero nunca muda.
Pues su cuerpo no calla ni cuando lee concentrada,
tumbada y tranquila, pero qué le hago... todo el rato me llama.
Acabo por unir los cabos de mi desatada cordura,
arrastro sentires siguiendo el rastro de sus estrechuras
y enloquezco como antaño... y recuerdo los pasados años,
sin dejarle de mirar, pues del tiempo con ella, soy tacaño.
En esas veces en las que me entrego a ella por entero,
estamos ambos latiendo al ritmo de nuestro improvisado tempo,
y los demás fuera viviendo el tormento
de no tener esta suerte que yo tengo,
de disfrutar con ella este envidiable y húmedo momento.
Sé, por ejemplo, que ella está aquí. En el vértice de mi delirio. En el vórtice de mi arremolinada ánima que últimamente sólo ella anima, barriendo toda animadversión contra mi mismo.
El eclipse de luz entre mi cama y la elipse de sus ojos como ventanas.
Arropada y siempre desnuda, callada pero nunca muda.
Pues su cuerpo no calla ni cuando lee concentrada,
tumbada y tranquila, pero qué le hago... todo el rato me llama.
Acabo por unir los cabos de mi desatada cordura,
arrastro sentires siguiendo el rastro de sus estrechuras
y enloquezco como antaño... y recuerdo los pasados años,
sin dejarle de mirar, pues del tiempo con ella, soy tacaño.
En esas veces en las que me entrego a ella por entero,
estamos ambos latiendo al ritmo de nuestro improvisado tempo,
y los demás fuera viviendo el tormento
de no tener esta suerte que yo tengo,
de disfrutar con ella este envidiable y húmedo momento.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)