¿Con qué te quedarías cuando puedes profundizar en tu mente de forma onírica? ¿Volverías a la realidad donde la mente en su potencial duerme o te quedarías en ese mundo infinito?
Seguramente elegiría lo segundo. No es ser poco condescendiente con la vida que tengo pero yo lo tengo claro. ¿Un mundo donde mi máximo ser salga a crear?.
Esta idea me ha surgido de ver "Origen", que por cierto aconsejo que la veáis- Si pudiéramos ser arquitectos de nuestro mundo y formarlo a nuestro antojo, ¿de verdad preferiríais permanecer en la realidad?.
Nuestra mente solo trabaja un mínimo porcentaje mientras estamos despiertos. La cantidad de cosas que experimentamos en el sueño no tiene porque ser menos real ya que, en la fase onírica, no nos damos cuenta de que soñamos hasta que alguna de esas "creaciones locas" ocurren. Digamos que hasta cierto momento todo parece real y nos sorprende que de repente podamos hacer volar por ejemplo ... un barco. En ese momento sabemos que estamos soñando. Pero dentro de lo que es la concepción del sueño es una realidad tan grande como que nuestro subconsciente está ejercitando la mayor habilidad humana que es la mente. He puesto un banal ejemplo pero dentro de la fase onírica podemos hacer lo que queramos llegando a límites que pensábamos infranqueables para nosotros.
Aunque no hay que olvidar que es una realidad dentro de un sueño por lo que no es una realidad como tal. Quizás podríamos soportar cinco meses o un año "soñando" y luego no soportar más estar en el espacio de Morfeo. Seguramente nos arriesgaríamos a no poder distinguir los sueños de la realidad y caer en el limbo. El Limbo es aquel espacio onírico donde viajamos las almas perdidas sin un billete de vuelta. Un lugar donde nos convertimos en errantes cuerpos.
Lo que más me fascina de todo esto es que si de verdad pudieran inducirnos en un sueño un tiempo prolongado (hablo de años, hablo de una vida) podríamos vivir una vez más. Es decir, nos inducen en sueño y allí creamos nuestro mundo. Allí envejecemos pero en la realidad no. Quiero decir, mientras estamos dormidos los sueños se desarrollan a mayor velocidad que la vida al otro lado de la noción, de la realidad. Digamos que una día dormido son veinte dentro del sueño (haciendo más o menos referencia con algunos estudios y verídicos, al parecer, sobre el sueño y el transcurso del tiempo en la realidad onírica). Por lo que si dentro del sueño viviéramos setenta años (veinticinco mil quinientos cincuenta días) en la realidad habrían pasado solamente tres años y seis meses. Pero aún voy a complicar más esto. Si profundizamos un nivel más en el subconsciente e inducimos a nuestro cuerpo y mente en sueño ya estando dormidos el efecto temporal sería exponencial y podríamos vivir otra vida más y así sucesivamente.
Explico: Nos inducen en sueño. En el sueño vivimos 70 años, despertamos y en realidad solo han pasado 3 años y medio. Si dentro del primer sueño nos dormimos de la misma forma, 70 años en el segundo sueño serían 3 años y medio del primero y solo serían unos dos meses de la realidad. Por lo que habríamos vivido dos vidas perdiendo solo dos meses y medio de la realidad teniendo la oportunidad de vivir una tercera vida que es, por fin la nativa, nuestra vida más real. Pero eso solo sería posible de poder inducirnos en el mundo onírico una y otra vez sin que existiese límites. Supongo que el límite a la hora de ser sobrepasado tendría su castigo y seguramente el castigo sería acabar en el Limbo. De manera eterna e irrevocable.
Es fascinante el mundo del sueño. Podríamos (como en Origen) cambiar la vida de una persona entera añadiéndole una idea a su subconsciente nacida de nuestra mente, de la mente de otro sujeto diferente.
Y después está la idea de la catarsis. La catarsis del sueño. Es la eliminación de elementos de la mente o mejor dicho la "limpieza" de los recuerdos (normalmente nocivos). Pero los recuerdos son eternos. Podríamos variarlos mil veces que seguiríamos recordando pues seguimos caminando por la vida ya sea en sueños o en realidad. Vemos por donde caminamos y a veces caminamos por donde hemos visto, en sueños.
Onirio.
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