martes, 6 de septiembre de 2016

Ni vengo ni me voy

Simplemente no paro.
Cada vez que entro descorchamos juntos hasta las paredes pero casualmente cada vez que me voy escucho, desde la distancia y al tiempo, rabiosos lamentos contra mi por no volver con todo al día siguiente. Quieres dejarme claro que he perdido unos galones que me regalaste por muchas razones, como otros tantos, no sólo tú ... y no es que los necesite, es que ese "premio" viene trabajado de casa y quizás pequé en compartirlo todo. Sus ojos pueden verlo cada vez que vuelvo y anhelan su valor cada vez que me voy.
Mientras no vengo ni me voy, estoy. En otra parte, no allí, pero claro que estoy y además con esos mismos galones de los que dices que no puedo enorgullecerme, pues que quede claro que no es raro que camine con ellos ya que son parte de mi piel.
Mientras no vengo ni me voy podré encontrarme con el eco de la rabia por no estar allí, indómita y enajenada hasta que vuelva a aparecer y entonces, con esos galones que yo me he permitido colgarme, volver a bailar un ratito más donde para mi es una porción pero para otros será la totalidad, ya que volveré a oírlo más tarde desde otro lar a la lejanía, cuando ya esté en otra cosa, cuando después de volver, me vaya.

Enseño algo más, la calidad no depende de la repetición de esta.
La calidad cuando es, lo será cada vez que venga o cada vez que me vaya, no hay menos calidad porque no venga a este lugar tantas veces como antes, simplemente la calidad divide su tiempo y espacio para encontrar afines en los confines si pudiese ser.

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