Fuimos lentos pero no estuvimos mucho tiempo,
tanto rato de lejos y cuan poco te tengo.
Pues así le pediré a la luna que hoy se quede de más,
que incluso le pagaré al sol lo que se le debe, si hoy te pudiera arrastrar.
Y es que no hay lienzo que rebose tanto arte
como la expresión de la lluvia en aquellos empañados cristales.
Empeñamos juntos aquella explosión desvergonzada
y pude ver en tus ojos que los míos, de fuera nada le importaba.
Pues aquí somos nosotros las nubes que humedecemos el desierto,
allí fuera llueve y no es de amor, su objeto es incierto..
¡Ah! cuánto lamento...
le siento tan fuerte que no le saco de mis adentros
ya sé que por ella estoy vivo y que cuando se acabe estaré muerto.
Y ahora se va... y ahora regresa
y sin estar, sigue prendiendo mis pavesas.
Pues está siempre aquí, aunque hoy no la perciba
hasta que llegue el día en que de ti vida. De ti me despida.
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