miércoles, 22 de enero de 2014

Cambié noches de estrellas por paredes blancas.

Tengo que contarlo. Es necesario que quede plasmado de alguna forma lo que ha pasado por mi mente.
Solo quiero expresarme, colorear de sentimiento estas páginas como me hicieron notar, dentro de mi, esas nubes que acabaron por colisionar y crear polvo delante de unas montañas que estaban lejos pero que a veces estaban más cerca.
También noté, durante una comida, un silencio pacificador de tacto suave y calmado. Una humedad en mis labios que no ha durado tanto como para evitar petrificarlos y alguien en el espejo que a veces me calmaba y otras incitaba mi parte irascible hasta que lloviese entre estas paredes.
Un día, también, la comodidad me invitó a entrar y me sentó en su sofá. Después disfrutamos de un momento prohibido hasta que empequeñecimos de tamaño e importancia al oír legar los astros. Con todo ello forzamos un descenso de la temperatura hasta liberar mis anhelos y quedarme vacío, tan vacío que no estaba triste. Ciertamente tampoco estaba feliz pero esa escasez de sentimientos haría aflorar lo más profundo que alguna vez encontré en mi interior. Toda esa antítesis de sensaciones tendría un fin pero en ese instante de paz, no podía lamentar que esa amada brisa se fuera a escapar cuando me encerrara otra vez dejándome a larga distancia de mi mismo. Volvería a enfrentarme a un espejo que es mío pero no me pertenece, que me miro pero no me veo.

Otra noche me encontré una vez más al recuerdo. Estaba rebelde pero elegante, sano pero no sobrio y loco pero solo de amor. Entonces no entendí muy bien lo que me dijo pero me hizo pensar. Me dijo: "Párate frente al mismo espejo y piensa que una vez te costó enamorar sobre gotelé y esperar en el banquillo. Que hace tiempo tus nudillos se desgastaban todas las noches con el fin de hacer retrasar los hechos. Y ahora, después de todo el tiempo y todos los cielos negros de los que te has alimentado, no ha servido para nada. Solo para encontrarte contigo mismo, en un pasado, con la mente fría y el corazón anestesiado".
Desapareció. Pero dejó dentro de mi una idea. No sé cuántas veces habré pedido préstamos a la esperanza sin darle importancia a los intereses que casi acaban conmigo. De momento he visto bastante así que ya es hora de dejar pasar el aire puro y la luz y olvidarme de lo que pude ser para serlo.

Me he preguntado si te lo preguntabas pero tu ausencia acompañada del tiempo me han respondido.

No hay comentarios:

Publicar un comentario